Ahorrar con un edificio sostenible

 

Hasta hace unos años, la arquitectura parecía reñida con la ecología. El concepto de sostenibilidad no estaba presente a la hora de diseñar edificios. Se pensaba más en la estética, en los costes de edificación o en la funcionalidad que en el consumo energético o la necesidad de preservar el medioambiente.

El uso y abuso de materiales como el cristal, el hierro o el hormigón, con grandes posibilidades arquitectónicas, estaba disparando el gasto de electricidad, ya que se trata de elementos que, sin un tratamiento adecuado, no son eficientes desde un punto de vista energético.

Ya sabemos que el consumo de energía contribuye a incrementar nuestra huella de carbono y a acelerar el cambio climático, además de que termina siendo una partida importante de los gastos de cada edificio. Hablaremos sobre las láminas para edificios y el ahorro energético que supone instalarlas.

Qué es un edificio sostenible

Todo esto cambió afortunadamente hace algunos años. Actualmente, no se concibe ningún diseño sin algún tipo de protector solar para edificios. La eficiencia energética es un requisito más en los proyectos de ingeniería o arquitectura.

Un edificio sostenible es aquel que está diseñado y construido de forma que se consiga reducir la contaminación que genera y minimizar el consumo energético. Se intenta que los edificios tengan el menor impacto posible sobre el medio ambiente.

El cristal es un material muy importante para la construcción de edificios de oficinas, comerciales o públicos. La luz y la belleza que aporta son características a las que ya no podemos renunciar. Pero tenemos que casar el diseño moderno y rompedor con la sostenibilidad. Los materiales tienen que tener algún tratamiento específico o estar diseñados de forma que sean energéticamente sostenibles. Tienen que contribuir a reducir el consumo de electricidad.

El ahorro energético de edificios se consigue en gran parte gracias al uso de láminas especiales que protegen las enormes cristaleras que cubren cualquier construcción moderna. El ahorro energético también se logra empleando materiales aislantes en las fachadas y en las cámaras de aire que separan el interior del exterior del edificio.

Cuando tenemos edificios antiguos, que no están construidos con materiales eficientes, podemos recurrir a la colocación de láminas solares como las que hemos citado más arriba. Estas láminas impiden que pase el 85 % del calor de los rayos solares, pero deja entrar toda la luz. Así, tenemos espacios iluminados de forma natural, con lo que podemos reducir la iluminación artificial, y, a la vez, ahorramos en climatización, ya que no entra el calor.

Ventajas de construir sosteniblemente

Las ventajas de construir sosteniblemente son varias, aunque si lo pensamos bien, todas las podemos resumir en dos grandes grupos:

Beneficios ecológicos

La reducción del consumo de energía tiene importantes beneficios medioambientales. Producir energía tiene un impacto en la naturaleza, sobre todo cuando se emplean fuentes no renovables como el gas o el petróleo.

Beneficios económicos

Los beneficios económicos los podemos apreciar todos los meses en la factura de la luz. El coste de la energía no ha parado de crecer, y para muchas empresas es una de las partidas de gastos más importantes de su cuenta de resultados. Reducir el uso de la luz artificial o de la climatización implica pagar mucho menos por este servicio.

Aislamiento térmico

La gran ventaja de usar láminas para edificios es que reducimos el consumo de energía y mejoramos el confort y la habitabilidad de los edificios aunque estos sean antiguos. La lámina se coloca sin obras y sin molestias para los usuarios. En muy poco tiempo, una buena empresa de laminado de edificios convierte un viejo edificio poco sostenible en un edificio eficiente.

Además, si se emplean láminas de última generación como las de la marca Solarcheck, nos beneficiamos de todo el bagaje tecnológico y el I+D de una de las empresas líderes en aislamiento térmico.

Láminas solares

El aislamiento térmico redunda en un gran ahorro energético de edificios. El calor que entra por cristales y muros incrementa el gasto de energía en climatización. Los materiales poco eficientes no reducen la absorción de energía, e incluso pueden aumentarlo si utilizamos cristales convencionales sin aislamiento. Se produce un efecto lupa que sube la temperatura en el interior, sobre todo en verano y en días soleados.

Gracias a las láminas solares, se reduce notablemente el calor que entra por los cristales (hasta un 85 %). Además se obtienen otros beneficios indirectos: al reducir los rayos ultravioleta, evitamos que los muebles y las paredes se decoloren y se estropeen antes de tiempo. Y todo ello sin perder la luz natural que tanto nos beneficia.

 

El resultado del laminado de cristales es inmediato. Lo notaremos en la siguiente factura de la luz. Es un trabajo sencillo y rápido que nos aportará grandes ventajas. Contribuimos a frenar el cambio climático a la vez que ahorramos dinero en nuestra factura de la luz. Y además mejoramos el confort en nuestros edificios.